"La Mujer y el matrimonio en Manava Dharma Shastra"

Artículo presentado en el III Congreso Iberoamericano de Estudios de Género -
VIII Jornadas Nacionales de Historia de las Mujeres.
Organizadas por: Universidad Nacional de Córdoba.
Programa Interdisciplinario de Estudios de Mujer y Género,
Centro de Investigaciones María Saleme de Burnichón,
Facultad de Filosofía y Humanidades, UNC.
Programa de Discurso Social, Centro de Estudios Avanzados,
UNC. Pcia. de Córdoba- Octubre de 2006.

Este artículo está basado en la publicación hecha en
Transoxiana Journal Libre de Estudios Orientales Nº 9, diciembre 2004,
Editor: Universidad del Salvador. Escuela de Estudios Orientales.
http://www.transoxiana.org/0109/pilello-mujer_manava.html

I - INTRODUCCIÓN:

En este Código de Leyes aparece claramente la concepción nada favorable que se tiene de la mujer en la sociedad india de la época. Debido a esta concepción negativa marcará modelos a seguir especialmente en lo referido a sus obligaciones como esposa y ama de casa. Se pautarán ritos, se brindarán normas, para que la esposa pueda desarrollarse dentro de la sociedad india en beneficio del crecimiento espiritual de su marido.


Se tendrán en cuenta hasta detalles mínimos en lo que concierne a la elección de la novia, su familia, su casta. El concepto de casta o condición social será primordial, la misma determinará la forma de casamiento, la ceremonia, la herencia de los hijos.


El Código marcará claramente sus obligaciones y brindará una noción de los pocos derechos que poseía. Enmarcará su vida dentro de fines espirituales y reforzará el sentido religioso de toda su actividad doméstica.

II - LA MUJER Y EL MATRIMONIO

"Manava Dharma Shastra" significa literalmente "El libro de las leyes de Manú", quien, según la mitología india es el padre del género humano. Engendrado por el mismo Ser Supremo, se dice que de aquél le fue revelado este código de leyes, el cual fue abreviado varias veces para poder ser comprendido por los hombres. No puede precisarse el tiempo en que fue compuesto. Se lo sitúa tanto alrededor del siglo XIII aC. como entre los siglos II y III aC. Transmitido oralmente en un principio, fue redactado en forma escrita de la manera en que hoy se conoce en los primeros siglos antes de nuestra era. Comprende una colección de normas que regulan las relaciones entre los hombres y marcan las penas para quienes incurren en delito, pero trata también sobre cuestiones religiosas, cultuales, morales, cosmogonías y metafísica. Tal ha sido su importancia que se ha invalidado a cualquier código que contradiga sus leyes.

La ley hindú es "dharma", lo que sostiene al Universo, lo que mantiene unidas y ordenadas sus partes entre sí. También es lo que mantiene a la sociedad ordenada. Son las normas que rigen la convivencia y las relaciones entre los seres humanos, las que deben ser cumplidas para lograr la Liberación, es decir, que el alma humana salga del ciclo de reencarnaciones y alcance un estado de felicidad.
Para saber cual es el camino correcto a seguir, la tradición hindú reconoce cuatro fuentes del La Ley, entre ellas ciertos escritos, especialmente los Dharma Sastras o Tratados sobre la Ley, en donde se ubica Manava Dharma Shastra.


Si bien la cuestión del La Ley incumbe a todas las clases sociales, los escritos jurídicos se han interesado principalmente en la casta sacerdotal. "Los Shâstras reflejan la ideología dominante de los brahmanes y una visión del orden social en la que los brahmanes, la clase que disfrutaba de la máxima posición, mantenían un lugar nuclear como baluarte del ritual y la pureza moral, y se configuran como los detentadores de las tradiciones sagradas." La idea de pureza es un concepto clave dentro de la visión hindú, y las normas establecidas en estos textos están estrechamente ligadas a este concepto.

Dentro de este criterio de purificación, el hombre hindú debe saldar tres grandes deudas. Una para con los Sabios, la cual se cancela mediante el estudio de las escrituras sagradas. Otra para con los Dioses, que se salda con la práctica de rituales y ofrendas de sacrificios. Y la tercera para con los Antepasados. Esta última se cumple sólo teniendo hijos varones, encargados de los ritos funerarios. Es así que con el matrimonio el varón es perfeccionado por su mujer en tanto que ésta le proporciona los hijos en los que él, de algún modo, continuará viviendo.


Los casamientos son concertados por los padres siendo los futuros esposos todavía niños, la mujer debe ser entregada en matrimonio alrededor de los ocho años. Pero también un hombre adulto puede por su cuenta elegir esposa, "un hombre de treinta años debe casarse con una muchacha de doce años que le plazca; un hombre de veinticuatro años con una de ocho".


El matrimonio queda sellado en un ritual en que la esposa da siete pasos "los hombres versados deben saber que el pacto consagrado con estas plegarias es completo e irrevocable al séptimo paso que da la casada cuando camina dando la mano a su marido." Aquél cuya unión ha sido así consagrada complacerá a su esposa no sólo en este mundo, sino que también le hará obtener la felicidad en el otro.
Manú señala diferentes ceremonias nupciales en función de la casta. Se prescribe que al finalizar sus estudios el hombre se despose con una mujer de su misma clase y provista de "signos convenientes". Estos son en referencia a su familia, a la casta y a características personales. Se tiene en cuenta el grado de parentesco, deben evitarse "la familia en que no se frecuentan los sacramentos, la que no fructifica en hijos varones, aquella en que no se estudia la Santa Escritura, y aquella cuyos componentes tienen el cuerpo cubierto de largos pelos" o sufren de enfermedades. No debe contraerse matrimonio "con una muchacha que no tenga hermano o cuyo padre no es conocido, por el temor, en el primer caso, de que le sea concedida por el padre sólo con el intento de adoptar al hijo que ella pudiera tener, o, en el segundo caso, de contraer nupcias ilícitas".


Es posible contraer matrimonio con mujeres de la misma casta o de una inferior, pero se advierte que el hombre que se casa con una mujer de la casta más baja queda rebajado a esa condición. También se tienen en cuenta el nombre, el aspecto físico, la salud, la personalidad. "Que no tome por esposa a una muchacha que ... posea un miembro de más, que esté frecuentemente enferma, o que no tenga vellos o sea demasiado velluda, o insoportable por sus habladurías ... Que elija una mujer bien formada, cuyo nombre sea agradable, ... cuyo cuerpo esté revestido de suave vello, cuyos cabellos sean finos, cuyos dientes pequeños y cuyos miembros posean una dulzura encantadora."


El padre que otorga a su hija en matrimonio debe hacerlo a un joven de apariencia agradable y en lo posible de la misma clase. Si luego de tres años su padre no la ha casado, la muchacha podrá escogerse un marido dentro de su misma casta. Manú menciona ocho modos de matrimonio. Los divide en cuatro buenos y cuatro malos. Entre los primeros figuran aquel en que la hija es entregada a un hombre versado en la Santa Escritura y virtuoso; cuando es entregada a un sacerdote; cuando recibe del pretendiente animales "para la celebración de una ceremonia religiosa o para darlos a su hija"; y cuando la casa con un hombre elegido por él.


Entre los malos ubica al a aquel en que el pretendiente efectúa presentes según las facultades de la joven; cuando la unión resulta de un voto mutuo; cuando la joven es raptada; y cuando es violada. De los primeros cuatro buenos matrimonios nacen hijos bondadosos, ilustres, honestos "pero los otros cuatro malos matrimonios restantes, producen hijos crueles, embusteros, que tienen en horror a la Santa Escritura, y a los deberes que ella prescribe". Aceptar cualquier tipo de gratificación por la hija o apropiarse de los regalos a ella destinados transforman al matrimonio en una venta.

"Durante su infancia, una mujer tiene que depender de su padre; durante su juventud, de su marido; si ha muerto su marido, de sus hijos; si no tiene hijos, de los parientes próximos de su marido y, en su defecto, de los de su padre; si no tiene parientes paternos, del soberano; una mujer no debe nunca de gobernarse a su antojo". Debido a que se considera que sus características naturales son "la concupiscencia, la cólera, las malas inclinaciones, el deseo de causar el mal y la perversidad", el marido debe poner el mayor cuidado en vigilar a su esposa. "Preserva su casta, sus costumbres, su familia, se preserva a sí mismo y su deber, preservándola". Para mantener en su lugar a las mujeres se recomienda indicarles cuales son sus obligaciones sin utilizar medios violentos, aunque puede castigarla si no le obedece o si no cumple con sus obligaciones, por ejemplo con una cuerda o con un tallo de bambú, "pero siempre en la parte posterior del cuerpo y nunca en las partes nobles". De todos modos se recuerda que "sólo están en perfecta seguridad las que se guardan a sí mismas por su propia voluntad".


Una mujer no debe nunca "beber licores espirituosos, frecuentar malas compañías, separarse de su esposo, correr de un lado a otro, entregarse al sueño a horas indebidas y residir en casa ajena", por el contrario, "debe estar siempre alegre, manejar diestramente los asuntos de la casa, conservar con el mayor esmero los utensilios domésticos y no excederse en los gastos", servir al marido, respetarlo y cuidarlo, si éste viaja, debe esperarlo por un tiempo establecido, y en el caso de que no regresara, debe ir a encontrarse con él. "Aunque sea censurable la conducta de su marido, aunque se dé a otros amores y esté falto de buenas cualidades, la mujer virtuosa debe de reverenciarlo siempre como a un Dios".


El esposo tiene derecho a abandonar a su mujer si es defectuosa y le ha sido entregada sin advertencia; si esta lo odia; si es negligente en caso de que él fuera apasionado por el juego; si es estéril; si han muerto todos sus hijos; si ha dado a luz sólo hijas; si se entrega a las bebidas embriagadoras; si tiene malas costumbres; si está siempre en contradicción con él; si se halla atacada de una enfermedad incurable; si tiene muy mal carácter; si disipa su haber. Pero "la que siente aversión por un marido insensato o culpable de grandes crímenes, o eunuco, o impotente, o enfermo, no debe ser abandonada ni privada de sus bienes".


El marido debe atender a su esposa de modo que se sienta feliz en su hogar. Manú recomienda, darles adornos, vestidos y manjares para que de este modo estén complacidas las divinidades y para que aumente y prospere su familia. Se cree que "las casas malditas por las mujeres de una familia a las cuales no se les han rendido los homenajes debidos, se destruyen enteramente como si fueran aniquiladas por un designio mágico".


Con los mismos criterios mágicos y para no quedar impuro, se prohíbe al marido comer del mismo plato, mirarla mientras mastica, bosteza, se arregla o perfuma, cuando tiene descubierta la garganta, cuando de a luz un hijo. No debe contemplarla desnuda ni acercársele cundo está menstruando.


Existen días permitidos y días prohibidos para mantener relaciones sexuales. El marido debe acercarse a su mujer en la estación favorable al ahijamiento, y puede hacerlo también en cualquiera de los días permitidos. Quien "durante las noches prohibidas se abstiene del trato conyugal, es tan casto como un novicio".


El adulterio está igualmente penado en hombres como en mujeres. La fidelidad mutua es el principal deber de una pareja, una mujer fiel es honrada en la tierra, y cuando le llega la muerte va a la misma morada que su esposo. En cambio "una mujer infiel a su marido está expuesta a la deshonra en la tierra; después de su muerte renace en el vientre de un chacal" o padece enfermedades. Los hijos nacidos del adulterio son ilegítimos, pierden el derecho a heredar y serán evitados por la sociedad. La viuda que vuelve a contraer matrimonio es considerada adúltera, en cambio el varón puede casarse varias veces.

La esposa de un hombre incapaz de tener hijos puede engendrarlos con un pariente del mismo aunque esta práctica no es muy bien vista. Son considerados hijos del esposo los nacidos del matrimonio, los que la esposa ha engendrado con un pariente de su marido con consentimiento de éste, los dados, los adoptados, los comprados y los hijos que la madre ha tenido anteriormente al casamiento, pero en estos dos últimos casos el hijo no tiene derecho a la herencia. La legitimación del hijo para acceder a la herencia depende de la condición en que fue engendrado por su madre, y de la casta a la que la misma pertenece.


"Las mujeres han sido creadas para dar a luz hijos, y los hombres para engendrarlos; por lo tanto, están ordenados por el Veda deberes comunes que debe cumplir el hombre de concierto con la mujer". La complacencia mutua es garantía de felicidad y de un matrimonio fructífero "por lo que un hombre y una mujer unidos en matrimonio deben tratar de no estar jamás desunidos ni de faltar a la fe que mutuamente se deben".


La madre, el padre y el institutor son las tres personas a quienes se debe el máximo respeto. "Un institutor es más venerable que diez subpreceptores, un padre más que cien institutores; una madre, más venerable que un millar de padres." Se recomienda sobre todo el respeto, la sumisión, la complacencia. Jamás debe una madre ser tratada con desprecio.


El buen cuidado del hogar, la crianza de los hijos y el amor por su marido son los medios para alcanzar el cielo. Estas son para ella labores sacras, no necesita más práctica religiosa que ésta.

III - CONCLUSIÓN:

Se parte de una concepción negativa de la mujer, considerada impura por naturaleza. Debido a sus malas inclinaciones, toda su vida estará bajo la supervisión de un hombre que le marcará sus derechos y obligaciones. El Código dará algunas pautas para evitar excesos extremos por parte de los hombres, lo que evidencia que estos excesos eran materia común.


Estos deberes de la mujer para con el marido y el hogar se sustentan en concepciones religiosas según las cuales el esposo es para ella un maestro espiritual, la encarnación de un dios, que sabe y dictamina la forma en que la mujer alcanzará la Liberación. Y esta forma es siendo esposa, para poder ser madre.
La madre, trayendo hijos al mundo asegura la continuidad de la familia y permite el desarrollo pleno de su esposo, ya que sólo un hombre casado puede celebrar el ritual doméstico y esto debe hacerlo acompañado de su esposa.

De ahí la importancia y el respeto del que es merecedora una madre. Este es el más alto ideal de la mujer hindú, el que le da sentido a su vida..

LEDA PILELLO

IV - BIBLIGRAFÍA:

Bibliografía Específica:
- Código de Manú y otros textos. Fondo de Cultura Económica. México. 1997
- Leyes de Manu; Manava Dharma Shastra. Traducción del francés de Eduardo Borrajo. Editorial Schapire. Buenos Aires. 1945
- Manava-Dharma-Sastra. Leyes de Manú. Versión castellana de V. García Calderón. Garnier Hermanos. París. 1924
- The Laws of Manu translated with extracts from seven commentaries by Georg Bühler. Dover Publications. New York. 1969. Publicación original "Clarendon Press, Oxford, 1886, as Volume XXV of the "Sacred Books of the East"
- The Laws of Manu, Manu-Smrti. Ed on line de SEVA- Colombia. Link http://www.vrindavan.org/isev/5vari.htm#manuv1

Bibliografía General:
- Acharuparambil, Daniel. Espiritualidad Hinduista. B.A.C. Madrid. 1982
- Auboyer, Jeannine. La vida cotidiana en la India Antigua. Hachette. Bs. As. 1967
- Bader, Clarisse. La Femme dans L'Inde antique. Didier. Paris. 1867
- Berriedale Keith, Arthur. Rigveda Brahmanas. Motilal Banarsidass. Delhi. 1998
- Flood, Gavin. El Hinduismo. Cambridge University Press. Madrid. 1998
- Hauswirth, Frieda. Purdah: The status of indian women. Kegan, Paul & Co. London. 1932.
- Hopkins, E. W. L'Etica nell'India. Laterza & Figli. Bari. 1927
- Leslie, Julia. Roles and Rituals for Hindu Women. Motilal Banarsidass. Delhi. 1991
- Majumdar, R.C. The history and culture of the indian people. The Vedic Age. Bharatiya Vidya Bhavan. Bombay.
- Müller , Max. The Sacred Books of the East. Vol. 50. Motilal Banarsidass. Delhi. 1995
- Panikkar, K.M. La sociedad India en la encrucijada. EUDEBA. Bs. As. 1963
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- Sanatana Dharma. An elementary Text Book of hindu religion and ethics. Central Hindu College. Benares. 1906.