“Josefa Amar y Borbón y la educación de las mujeres.”

Trabajo presentado ante la Universidad de Salamanca -
Fundación Archipiélago para el Master en Educación Física
,
Seminario Nº 5 del Módulo I.: “Ilustración y Educación Física”
a cargo del
Profesor: Dr. Juan Carlos Martín Nicolás

I - INTRODUCCIÓN:

El presente trabajo trata sobre una gran ilustrada española, Doña Josefa Amar y Borbón, pionera en la defensa por la igualdad de las mujeres en la sociedad de su época.

Con la fuerte convicción de que las mujeres tenían las mismas capacidades intelectuales que los hombres y trabajando en función de conseguirles lugares en los distintos espacios sociales, escribe dos ensayos muy importantes sobre los derechos y la igualdad de las mujeres uno, y sobre la educación que debían recibir, el otro.

Es fundamental tratar sobre la educación de las mujeres ya que este es el único medio que poseen para salir del estado de inferioridad que mantienen con respecto a los hombres. La educación transformará a las mujeres, como transforma a toda la sociedad. Lo que debe destacarse es que no se refiere sólo a una educación de tipo intelectual, la cual es fundamental, sino que Josefa Amar comienza con el adiestramiento del cuerpo físico, siguiendo las consideraciones de la época, de que del buen régimen del cuerpo deriva la salud y de la importancia de mantenerlo sano y fuerte para que pueda servir al espíritu.

La obra de Josefa Amar es de suma importancia en cuanto es de las primeras en considerar la educación física en referencia a las mujeres. En su Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres (al que llamaremos Discurso ) tratará sobre temas médicos, higiénicos, de moral. Considerará los juegos, las labores más apropiadas a las mujeres y proporcionará multitud de consejos sobre todos los temas que al cuidado físico como a las preocupaciones sobre lo moral, se refiere.

Este trabajo tratará en su último apartado los temas específicos que se desarrollan en el Discurso , especialmente los de la primera parte “De la educación física”. Cuando tratemos la segunda parte se hablará especialmente sobre aquellos consejos morales en los que el cuerpo se ve implicado, manifestando la presencia y la importancia de lo corporal, por ejemplo a través del gesto, virtudes como la templanza, etc.

En los apartados previos a éste buscaremos mostrar la plataforma sobre la que descansan los postulados de Josefa Amar en su Discurso . Para ello daremos las características de la situación en la que la mujer se encontraba en esta época, de las que se deduce el por qué de la obra de Josefa Amar.

En contraste con su mensaje nos referiremos a Rousseau y su concepción de la mujer, opuesta a la que nuestra autora defendía. Como la obra educativa de Rousseau es de gran importancia en esta época, citaremos algunos pasajes referidos a la educación de los niños en los que se hallarán similitudes con nuestra autora y con los educadores que ella sigue, como es el caso de Locke, pero en lo referente a la mujer se verán grandes diferencias de fondo.

La idea es ubicarnos en la época, en la situación de las mujeres, de los niños y de los cambios que se estaban dando en lo referente a la educación, para terminar con la obra de Josefa Amar y Borbón, que hace hincapié en la importancia de los cuidados físicos de adultos y niños en función de un buen crecimiento y desarrollo de las facultades del individuo para que pueda desarrollarse socialmente.

II - JOSEFA AMAR Y BORBÓN

II. 1. Biografía de Josefa Amar y Borbón

Josefa Amar nació en Zaragoza en 1749, fue hija de un médico catedrático de anatomía y médico de cámara del rey Fernando VI y nieta de otro facultativo de gran prestigio. Fue escritora y traductora.

Fue socia de Mérito de la Real Sociedad Económica Aragonesa y en 1782 ingresa en carácter de excepción a la Real Sociedad Económica Matritense, y cuando en 1787 se crea la Junta de Damas de Honor y Mérito también forma parte de ella.

En 1786 escribe su Discurso en defensa del talento de las mugeres y de su aptitud para el gobierno y otros cargos en que se emplean los hombres en ocasión de presentarse la cuestión sobre si las mujeres podían ser admitidas en las sociedades económicas. Más tarde, en 1790 escribe el Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres ( Discurso ). Siendo estas sus dos obras más importantes.

Tuvo una gran participación social y su accionar fue de mucha importancia en el camino de la mujer ilustrada para que puedan ser reconocidas sus facultades y se integrasen en sociedades tradicionalmente masculinas. Pero más tarde, con el fallecimiento de su esposo luego de una larga enfermedad y después con la muerte de su hijo, Josefa se retira y pasa al anonimato, tal es así que parece desconocerse la data exacta de su muerte, poniendo sus biógrafos una fecha indeterminada entre 1813 y 1833.

II. 2. Los Escritos

Tradujo entre otros a Jenofonte, Plutarco, Ovidio, Cicerón y Terencio. Entre 1782 y 1784 traduce del italiano el Ensayo histórico apologético de la literatura española contra las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos, de un ex-jesuita español, publicado entre 1778 y 1781, de la cual hace una segunda edición ampliada en 1789. En 1790 traduce el Discurso sobre el problema de que corresponde a los párrocos y curas de las aldeas el instruir a los labradores en los buenos elementos de la economía campestre , de Francisco Griselini, de 1783. Posteriormente a 1790 traduce el   Diario de Mequinez, residencia del emperador de Fez y Marruecos con motivo de la embajada del caballero Stewart en el año 1721, para tratar del rescate de los cautivos ingleses , la Educación liberal de Vicésimo Knox, de 1781, y una Aritmética española que no se conserva.

El 5 de junio de 1786 escribe su Memoria sobre la admisión de señoras en la Sociedad , conocida como Memorial Literario, Discurso en defensa del talento de las mugeres y de su aptitud para el gobierno y otros cargos en que se emplean los hombres . Y en 1790 el Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres . En 1787 además había escrito otro ensayo, la Oración gratulatoria , dirigida a la Junta de Damas.

II. 3. Influenicas en Josefa Amar y Borbón

Josefa Amar recibió una instrucción poco común para las mujeres de su época, no sólo perteneció a un ambiente de gran erudición sino que además sus padres y abuelos, y los amigos de estos fueron partidarios de los nuevos métodos educativos.

Se vio muy influenciada por Andrés Piquer, quien “sentía idénticas preocupaciones pedagógicas… crítico del dogmatismo escolar y admirador de Locke, hizo suyo el principio de “enseñar deleitando” (*1) La misma autora dice cuanto se compenetró con su obra, además su vinculación se evidencia en los autores que ambos leen y citan.

Por sobre todo se vio influida por sus preceptores, Don Rafael Casalbón y Don Antonio Berdejo, con quienes estudió no sólo a los clásicos, sino que la introdujeron en el mundo contemporáneo, aprendió además las lenguas modernas y todo esto utilizando los más modernos métodos de educación: le enseñaron en su idioma, con prácticas como memorizar cantando, interpretando los textos más que interesándose por cuestiones gramaticales.

II. 4. Josefa Amar y Borbón: Una Mujer Ilustrada

Dice María Victoria López-Cordón (quien edita el Discurso ) que Josefa Amar tenía lo que se llamaba una ‘mente varonil', sometida a las normas de una disciplina que la hacían capaz de ordenar su pensamiento de manera lógica, lo que se manifiesta en sus escritos. Además, por pertenecer a una familia de médicos, poseía una gran erudición también en ese ámbito y con esa confianza inicia su Discurso refiriéndose al cuidado físico.

Supo nutrir su intelecto; participó activamente en la sociedad de su época; pensó, escribió y se manifestó de la manera en que le fue posible defendiendo la igualdad de las mujeres y luchando por la educación de las mismas; y al mismo tiempo cumplió con su rol de madre y de esposa. Hizo lo que pudo en función del logro de sus objetivos pero sin sobrepasar los límites impuestos por la sociedad, los cuales aceptó para no alterar el orden social, bien que consideraba superior, aunque siempre convencida de que esos límites eran convencionales y por lo tanto mudables, siendo la educación la herramienta óptima para que cambiasen cuando fuese el momento propicio.

Josefa con su Discurso no pretendió trazar un plan fantástico, sino mejorar el que ya existía, buscando que la mujer se acercase cada vez más a ser una ilustrada.

(*1) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres . Edición de Ma. Victoria López-Cordón. Ediciones Cátedra. Instituto de la Mujer. s/f. p. 26.

III - LA MUJER EN LA ILUSTRACIÓN

III. 1. La Mujer y La Educación en el s. XVIII

Josefa Amar señala la contradicción en la que viven las mujeres de su época: las que antes permanecían recluidas en sus casas ahora protagonizan la vida de la corte, se pasean por ciudades, frecuentan los bailes, se visten según modas estrafalarias haciendo que sus maridos gasten en ellas sumas exorbitantes. La salida a escena de las mujeres puso de manifiesto el estado de ignorancia en la que se encontraban. Esta situación suscitó en algunos la necesidad de reformar la situación de las mujeres por medio de la educación, cosa que hasta entonces se les había negado.

Cabe destacar la importancia que adquiere la educación en la época ilustrada, hasta el punto de que aparece con mucha fuerza la idea de una formación como una acción transformadora de poder casi ilimitado. “El siglo XVIII, es el siglo de la pedagogía, ya que la educación ocupa el primer plano de las preocupaciones de los reyes, de los pensadores y de los políticos” (*2) quienes se abocarán a este tema, creando escuelas, revisando sus estatutos, dictando leyes educacionales. “Existirá un proceso de desarrollo hacia un nuevo enfoque de la teoría educativa que formará parte del fenómeno general de la Ilustración, el cual tendrá su raíz en el pensamiento de John Locke y de Jean Jacques Rousseau, planteándose el que el hombre puede alcanzar el progreso social mediante la educación.” (*3)

La minoría que sostiene la opinión favorable a la educación de las mujeres tiene gran influencia en los asuntos públicos del país, especialmente durante el reinado de Carlos III, quien se rodea de los que se destacaron como los ‘amigos de las mujeres' como Jovellanos o Campomanes. La opinión favorable de estos a que las mujeres fuesen admitidas en las Sociedades de Amigos del País, hasta entonces sólo formadas por hombres contribuyó enormemente a que aquellas adquirieran lugares desde donde expresarse y trabajar para el país y en pos de la educación de las mujeres, por ejemplo al crearse en 1787 la Junta de Damas de Honor y Mérito.

El gran cambio, entonces, en cuanto a la situación social de las mujeres en el siglo XVIII radicará en que por primera vez los hombres preocupados por la educación de las mujeres y por el trabajo más adecuado a su constitución serán los hombres que gobiernan el país.

Será así que la mujer en el contexto ilustrado buscará ocupar un lugar a la par del hombre, en cuanto a su consideración intelectual. “Es precisamente el siglo XVIII el momento en el cual la mujer va a dar un paso importante en el proceso de asentamiento que le permitirán emprender un camino hacia la promoción social.” (*4) En España, el ascenso social de la mujer se manifestará en la autonomía que poco a poco ésta va logrando. En las clases más humildes se evidenciará en los trabajos de producción, realizándose verdaderos ‘éxodos' de mujeres que se movían de una a otra zona para realizar la cosecha. Las señoras de las clases altas, por otra parte, se dedicaron a las tareas de beneficencia y de educación.

Josefa Amar sostiene que hay tareas que son propias de las mujeres, aunque no las atribuye a la naturaleza femenina sino más bien a la situación social en que la mujer se encuentra “hay ciertas labores que corresponden peculiarmente a las mujeres, como, por ejemplo, el coser, el hilar, etc., y que no podrían hacer los hombres sin descuidarse de sus obligaciones respectivas… También les toca el saber el manejo y gobierno doméstico, porque están más horas en casa, y pueden conocer mejor los criados, y arreglarlos.” (*5)

Las ‘labores mujeriles' eran principalmente “Todo el que pertenece a coser de cualquier género de ropas, vestidos o adornos… Los hilados de todas las materias, que entran en los tejidos. Los tejidos mismos. Los bordados. Los adornos mujeriles… Botonaduras, ojales, cordones y redecillas. Pinturas de abanicos. Encajes, blondas y puntas. Medias y calcetines. Listonería y cintas” (*6) Para el contexto ilustrado estos son los quehaceres que toda mujer debe dominar.

Josefa Amar boga por una educación completa para las mujeres, pero insiste en que las labores de manos y el gobierno doméstico, serán las actividades ‘primeras y esenciales' por lo que la educación de las niñas deberá estar enfocada, en primera instancia, a estas actividades. Reivindica las mismas poniendo como ejemplo a la Reina Católica, quien “intervenía en el vasto gobierno de la monarquía juntamente con el rey don Fernando su marido, le acompañaba muchas veces a la guerra, protegía las letras, las cultivaba, y al mismo tiempo hacía vanidad de que hilaba y cosía para su marido.” (*7)

III. 2. Establecimientos Educativos Para Mujeres

En 1776 los matritenses crean las escuelas patrióticas, y en 1783 Carlos III establece las escuelas gratuitas para niñas en el país. En su reglamento se propone una formación distinta de la de los niños, “mientras a los primeros se les enseñaba a leer, escribir y contar y Gramática… además de los rezos y el catecismo, a las niñas se las enseñaba tan sólo rezos y labores” (*8). A fines de siglo, en las pocas escuelas para niñas se empezaría a enseñarles a leer y escribir, pero sólo a las que lo hubieran pedido, así que si bien la educación que recibían era básica, existía la posibilidad de que las maestras las iniciaran en las letras.

Las pocas mujeres que pudieron acceder a una mejor educación lo hicieron mayormente por sí mismas o mediante clases particulares.

III. 3. Admisión de Mujeres en las Sociedades Económicas

En su Discurso en defensa… Josefa Amar remarca en varias oportunidades la igualdad que existe entre hombres y mujeres en cuanto a las capacidades intelectuales, ética, etc. juzgando que era de gran beneficio para el país contar con el elemento femenino en sus sociedades: “Concluyamos, pues, de todo lo dicho que si las mugeres tienen la misma aptitud que los hombres para instruirse; si en todos tiempos han mostrado ser capaces de las ciencias, de la prudencia, y del sigilo, si han tenido y tienen las virtudes Sociales; si su aplicación puede ser conveniente a ellas mismas y al estado; si puede ser un remedio a los desórdenes que tanto se gritan, el aplicarlas a los asuntos que comprehende la Sociedad; si el peligro, que amenaza a ésta de su concurrencia es remoto; y aun éste puede precaberse, no admitiendo sino a las que sean verdaderamente dignas de ello; si no es nuevo en el mundo que intervengan a las deliberaciones; si actualmente ocupa una muger la Presidencia de las ciencias en una Corte de Europa, que es más que sentarse como individuo en un cuerpo, las materias que trata nunca son tan abstractas; y si en fin se trata de hacerlas amigas del país, lo qual sería en mucha utilidad éste, con tales hipótesis, lejos de ser perjudicial la admisión de las mugeres, puede y debe ser conveniente.” (*9)

(*2) LUZURIAGA, Lorenzo. “Historia de la Educación y la Pedagogía”. Editorial Losada, Bs. As. 1969, en SAVÍN CASTRO, Marco Antonio, “El Emilio o el perfil del ciudadano moderno, una percepción del papel transformador de la educación y su implicación en los procesos de enseñanza.” Benemérita Escuela Normal Urbana “Profr. Domingo Carballo Félix”. Edición On-line.

(*3) MARTÍN NICOLÁS, Juan Carlos. El ejercicio físico y la educación física en la segunda mitad del siglo XVIII: La obra de Gaspar Melchor de Jovellanos . Universidad de León. 1996. pp. 402-403.

(*4) Ibídem . p. 285.

(*5) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Op. cit. p. 72.

(*6) Campomanes. Discurso sobre la educación popular. capítulo XVII. p. 295 en nota al pie en Ibídem . p. 161.

(*7) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Op. cit. p. 162.

(*8) Fernandez-Quintanilla. en “La mujer ilustrada en la España del siglo 18”, Ministerio de Cultura. Madrid 1981. p. 158 en ANDERSON, Bonnie S. y ZINSSER, Judith P. Historia de las Mujeres: Una historia propia . Volumen 2. Editorial Crítica. 1992. (Título original: A History of their own. Women in Europe from Prehistory to the Present : vol. II. Harper and Row, Publishers. Nueva York. 1988. Traducción castellana de Beatriz Villacañas). p. 613.

(*9) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso en defensa del talento de las mugeres y de su aptitud para el gobierno, y otros cargos en que se emplean los hombres . Edición de Carmen Chaves Tesser (basada en la versión publicada en Memorial Literario VIII, No. 32 [Agosto de 1876]: 400-430). publicada en Dieciocho 3.2 (1980): 144-159. Pasaje 34°.

IV - JOSEFA AMAR Y BORBÓN Y LA EDUCACIÓN DE LAS MUJERES

IV.1. Importancia de la Educación

Josefa Amar inicia su Discurso haciendo alusión a la necesidad de la educación para lograr la felicidad tanto pública como privada: “si se consiguiese ordenar de manera los individuos, que todos fuesen prudentes, instruidos, juiciosos y moderados; si cada familia fuese arreglada, unida y económica, resultaría necesariamente el bien general del Estado… Así, cuanto mejor fuere la educación, será mayor el número de las personas felices, y más grandes… las ventajas de aquella República.” (*10)

Plantea que para alcanzar la felicidad, primero debe obtenerse la salud y esta salud se logra ‘con un buen régimen del cuerpo': mediante la realización de ejercicios, dietas, teniendo cuidados tanto en lo interno como en lo externo.

El papel de los padres (especialmente el de la madre) será fundamental en la educación del niño para el logro de este objetivo. Por ello Josefa insiste en una buena educación, tanto del padre como de la madre para que entre otras cosas, puedan realizar con éxito la crianza de sus hijos, y los estimula a realizar un cuidado sobre sí mismos, incluso antes de la concepción, preparándose para la venida del niño. A las madres, durante el embarazo, les señala desde la mejor dieta hasta el tipo de vestimenta adecuada, siempre en función del logro de la buena salud del hijo.

La educación es un derecho del niño y por lo tanto un deber de los padres. Además señala que los mismos padres son los más interesados en que sus hijos sean “obedientes, juiciosos, arreglados y puntuales en el cumplimiento de sus obligaciones, porque… podrán contar con que los respetarán siempre y socorrerán si fuere preciso.” (*11)

IV. 2. Necesidad de la Educación Femenina

En cuanto a la necesidad específica de la educación de las mujeres, se refiere por un lado a la relación entre los esposos, por el otro al papel social de la mujer y finalmente a la satisfacción y crecimiento personal de quien aprende.

Entre los esposos debe haber armonía, ambos se proponen compartir sus vidas y eso implica poder conversar, tomar decisiones, etc. Una mujer necia no podría hacer feliz a un marido instruido.

Josefa Amar está convencida, y lo demuestra con ejemplos, que las mujeres están tan capacitadas para comprender como los hombres. Pero la falta de educación, y por causa de ello el carecer de buenos ejemplos, las vuelve insensatas. Sin embargo observa que no se trata de hacer una inversión de roles, pues esto conllevaría el desorden de la familia y de la sociedad. “será del caso que las mujeres cultiven su entendimiento sin perjuicio de sus obligaciones: lo primero, porque puede conducir para hacer más suave y agradable el yugo del matrimonio: lo segundo, para desempeñar completamente el respetable cargo de madres de familia, y lo tercero, por la utilidad y ventaja que resulta de la instrucción en todas las edades de la vida.” (*12)

En el orden de lo social una mujer ilustrada que pone su entendimiento al servicio de su Patria es más preciada que una mujer ignorante que sólo se ocupa en cosas vanas, además su ilustración es útil no sólo a ella sino a los que frecuenta, que pueden encontrar en su trato “la satisfacción y contento que produce la instrucción y civilidad.” (*13)

IV. 3. Causas de la Deficiente Educación de las Mujeres

“Hasta mediados de siglo, la educación recibida por la mujer era casi nula, siendo básicamente el conocimiento de las labores domésticas y de los principios cristianos.” (*14) A esta educación deficiente de la mujer, Josefa Amar le halla diversas causas que se relacionan entre sí.

La primera es el método educativo que se ha empleado con ellas, a diferencia de los muchachos, sólo aprenden a leer y escribir y las habilidades de manos, siendo relegadas al gobierno de la casa y la crianza de los hijos.

Otra es la falta de estímulo para que las mujeres quieran ellas mismas cultivarse. Como no se verán beneficiadas ni con trabajos ni con nuevos lugares en la sociedad, la mayoría de las mujeres considera vano el ilustrarse. Contadas son las que encuentran el placer en el aprender mismo. Si tuvieran algún premio por su instrucción, señala Josefa, podría entonces pretenderse que las mujeres progresen en distintos ámbitos, en beneficio de la sociedad.

Finalmente, la imagen que los hombres tienen de ellas es otro impedimento para su crecimiento personal. Dice Jovellanos: “Nosotros fuimos los que contra el designio de la Providencia las hicimos débiles y delicadas. Acostumbrados á mirarlas como nacidas solamente para nuestro placer, las hemos separado con estudio de las profesiones activas, las hemos encerrado, las hemos hecho ociosas, y al cabo hemos unido á la idea de su existencia una idea de debilidad y flaqueza que la educación y la costumbre han arraigado mas y mas cada día en nuestro espíritu.” (*15) De modo que hasta la misma mujer mira con indiferencia el saber, dedicándose con esmero a la apariencia, que es lo que los hombres le valoran.

Josefa Amar subraya el importante papel que tiene la opinión al comprobar que se estima más lo externo, la hermosura y el donaire en vez de apreciar la discreción. Incluso las madres con su ejemplo son transmisoras de valores equivocados. Sostiene que si se invirtiese la escala de valores, las mujeres se volcarían hacia los verdaderos, los importantes. Sobre la importancia del ejemplo de las madres dice Rousseau “¿Queremos tornar a cada uno al cumplimiento de sus primeras obligaciones? Empecemos por las madres y nos pasmará la mudanza de cosas que produzcamos.” (*16)

IV. 4. Enseñanza a Mujeres de Clases Altas

Cuando Josefa Amar se refiere a la educación de las mujeres, cabe aclarar que habla de un grupo en particular. No escribe para la mujer de clase común, para quien, sostiene, es suficiente saber cumplir con los requerimientos de la casa. Estas mujeres hallan la felicidad en el matrimonio con que el marido se aplique al trabajo y encuentre apoyo en ellas. La ilustración y el cultivo del entendimiento servirán a aquella mujer que pretenda casarse con un hombre también culto de manera que entre ellos haya armonía.

En este contexto Rousseau también opina que es importante para un hombre que tenga educación casarse con una mujer que se cultive, de manera de poder mantener con ella un diálogo coherente y que pueda también guiar sabiamente a sus hijos, pero sin embargo (manteniendo su postura de que las mujeres no deben ilustrarse demasiado, por ser ésta una particularidad de los hombres) dice “preferiría cien veces más una joven sencilla y vulgarmente educada, que una joven sabia y espiritual, que llegase a establecer en mi casa un tribunal de literatura del que se hará la presidenta. Una mujer de esa clase es la plaga de su marido.” (*17)

IV. 5. Igualdad y Desigualdad de los Sexos Frente a la Educación

Josefa Amar estaba persuadida de la igualdad existente entre el hombre y la mujer. Esta convicción de que ambos son poseedores de las mismas capacidades intelectuales hace que busque reivindicar la igualdad de la educación para los dos sexos. Atribuye las diferencias de conocimiento exclusivamente a la deficiente educación que han recibido las mujeres a lo largo de la historia.

Por supuesto que entiende que esta igualdad es en cierta medida relativa, ya que si bien las posibilidades de entendimiento de unos y otras son las mismas, ambos sexos tienen distintas funciones que cumplir en la sociedad, y en función de estas se orientará también la educación. Ella misma encarna en su persona ese ideal de mujer que busca ilustrarse y participar activamente en su medio, pero no por ello descuida sus obligaciones de madre, esposa y dueña de casa.

Aquí debemos marcar la gran diferencia de Josefa Amar con el pensamiento de Rousseau. Éste sostiene que la desigualdad que existe entre hombres y mujeres no es una institución humana, “en todo cuanto no corresponde al sexo – dice - la mujer… posee los mismos órganos, las mismas necesidades, las mismas facultades… y en cualquier relación en que se les considere, no difieren entre sí en nada importante. En todo lo que se relaciona al sexo, la mujer y el hombre tienen en todo relaciones y en todo diferencias” (*18), por lo tanto, esta ‘injusta desigualdad' no es obra del prejuicio sino de la razón y, justificándola entonces en función de esta diferencia de sexos, de carácter y de temperamento deduce de ello que hombres y mujeres no deben recibir el mismo tipo de educación.

(*10) Ibídem . p. 57

(*11) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso. p. 136.

(*12) Ibídem . p. 72.

(*13) Ibídem . p. 187.

(*14) Ibídem . p. 286.

(*15) JOVELLANOS, G. M. Informe dado por el autor á la Junta general de comercio y moneda, sobre el libre ejercicio de las artes . D.F. de P. Mellado. Madrid. 1846. IV. pp. 66-67 en Ibídem . p. 284.

(*16) SAVÍN CASTRO, Marco Antonio. Op. cit.

(*17) ROUSSEAU, Jean Jacques. Emilio. Edaf. Madrid. 1985. p. 472.

(*18) Ibídem . p. 412.

V - LA CONCEPCIÓN DE LA MUJER EN ROUSSEAU

V. 1. La Subordinación de la Mujer al Hombre

Para Rousseau, entre el hombre y la mujer existe una relación admirable, en la relación conyugal ambos son interdependientes, siendo de la mujer de quien el hombre aprende lo que debe hacer y del hombre de quien la mujer aprende lo que debe ver. Así se marcan las diferencias por las cuales se establecen las funciones de cada uno dentro de la sociedad.

Una de las desigualdades que determina el papel de los sexos en la sociedad conyugal es en relación con la razón, que es distinta en el hombre y en la mujer. Para el escritor francés, las mujeres no deben preocuparse por la investigación de las verdades abstractas y especulativas, “todo cuanto tiende a generalizar las ideas no es de la pertenencia de las mujeres, cuyos estudios deben todos relacionarse con la práctica”. (*19)

Esta limitación de la mujer la coloca en una situación de dependencia del hombre. Él determina lo que debe o no hacerse, la esposa tiene la habilidad de poner en práctica lo que el marido decide, ella no puede siquiera cuestionarlo, pues no está capacitada para entender como él. De ahí que le reste sólo obedecerle y servirlo. “La mujer está hecha para someterse al hombre y para soportar incluso su injusticia” (*20) sentencia Rousseau. Debe conocer cuales son sus deberes y amarlos, honrando así su condición de mujer. Desde pequeña debe ser educada para servir al hombre, y para servirlo con placer.

Al niño se lo educa desde chico de manera que pueda estar preparado para tener una autonomía en su relación con los otros hombres, con la mujer esto no debe ocurrir nunca, ella siempre estará subordinada, se la interrumpirá en lo que esté haciendo, se le negará aquello que le produzca placer, para templar así su espíritu y acostumbrarla a la obediencia.

A pesar de ello Rousseau sostiene que es la mujer la que tiene autoridad sobre el hogar, y que cuando utiliza su habilidad y su ingenio, es ella quien con dulzura puede influir sobre su marido. “Ella debe reinar en la casa como un ministro en el estado, procurando que le manden lo que ella quiere hacer […] pero cuando desconoce la voz del jefe, al que quiere usurpar sus derechos y mandar ella misma, el desorden natural se convierte en miseria, escándalo y deshonor.” (*21)

V. 2. La Imagen de la Mujer Ante la Sociedad

La mujer es la responsable de la estabilidad de la familia, de mantener la armonía en ella. Su lugar está en su casa y su preocupación debe ser obtener la aprobación de su marido en primer lugar y luego de la sociedad. “Las mujeres tanto en lo que a ellas se refiere como en lo que se refiere a sus hijos, están a merced del juicio de los hombres: no bastan con que sean estimables, es necesario que sean estimadas; no les es suficiente con ser bellas, es necesario que agraden; no les basta con ser prudentes, es preciso que sean reconocidas como tales; su honor no está solamente en su conducta, sino en su reputación” (*22). La reputación, pues, es uno de sus deberes más importantes, junto con la castidad, el honor y la apariencia: “Importa pues, no solamente que la mujer sea fiel, sino que sea considerada como tal por su marido, por sus familiares, por todo el mundo; importa que sea modesta, atenta, reservada, que lleve a los ojos de los demás, como a su propia conciencia, el testimonio de su virtud. Importa, en fin, que un padre ame a sus hijos, que él estime a su madre. Tales son las razones que colocan la misma apariencia en el número de los deberes de las mujeres, y les hacen no menos indispensables que la castidad, el honor y la reputación. De estos principios deriva, con la diferencia moral del sexo, un nuevo motivo de deber y de conveniencia, que prescribe especialmente a las mujeres la atención más escrupulosa sobre su conducta, sobre sus maneras y su postura.” (*23)

V. 3. La Educación de las Mujeres

Si bien no debe buscarse en las mujeres las ‘cualidades del hombre' (tales son las intelectuales) Rousseau advierte que no por ello deberán ser educadas en la ignorancia de toda cosa y limitadas sólo a las funciones de la casa. “¿Hará el hombre su sirviente de su compañera? […] Para mejor dominarla, ¿le impedirá que sienta nada, que conozca nada?” (*24) Sin duda que no, ya que la naturaleza le ha concedido un cierto entendimiento. Las mujeres deben pensar, juzgar, conocer, cultivar su espíritu, aprender muchas cosas, pero solamente aquellas que les conviene saber.

Sus maestros serán sus padres, hermanos, amigos, preceptores y, ya casada, su marido. “Es conveniente observar que, hasta la edad en que la razón se aclara, y hace hablar a la conciencia el sentimiento naciente, lo que resulta bien o mal para las jóvenes, es lo que las personas que las rodean han decidido que sea de ese modo. Lo que se les ordena está bien, lo que se les prohíbe está mal y ellas no deben saber más; por lo que se demuestra la importancia que tiene, para ella más aún que para los muchachos, la elección de personas que deben rodearlas y tener alguna autoridad sobre las mismas.” (*25)

Rousseau se opone a una educación institucionalizada, que mantenga a las niñas encerradas orando todo el tiempo. Considera que de esta manera, cuando la mujer se case, buscará recuperar todo ese tiempo perdido cuando era niña. Por lo tanto dice que “es necesario prestar atención a lo que conviene a la edad tanto como al sexo; que una joven no debe vivir como su abuela; debe ser viva, jovial, retozona, cantar, danzar cuanto le plazca, y gustar todos los inocentes placeres de su edad; demasiado pronto llegará el tiempo de estar sosegada y de tomar un aspecto más serio.” (*26)

Como de las mujeres dependerá la buena constitución y la primera educación de los hijos, deberán ser educadas en función de esto. “Toda la educación de las mujeres debe ser relativa a los hombres. Complacerles, serles útiles, hacerse amar y honrar de ellos, educarlos de jóvenes, cuidarlos de mayores, aconsejarles, hacerles la vida agradable y dulce: he aquí, los deberes de las mujeres en todos los tiempos y lo que se les debe enseñar desde su infancia.” (*27)

V. 4. Ideal de Mujer en Rousseau

Sofía encarna a la mujer ideal. El autor hace una larga lista de las cosas que le placen y de las que le disgustan, poniéndola como modelo de las demás mujeres. A Sofía le agrada adornarse como a todas las mujeres pero detesta los ricos atavíos, prefiere la sencillez que resalta su persona, “no ama lo que brilla sino lo que le sienta bien”. (*28) Muy modestamente oculta sus encantos en vez de ostentarlos, “lo que mejor sabe hacer Sofía, y lo que se le ha hecho aprender con mayor cuidado, son las labores de sus sexo, incluso aquellas que no son corrientes, como cortar y coser sus vestidos. No existe una labor de aguja que ella no sepa hacer y que no la realice con gusto Se aplica también a todos los detalles de la casa. Sabe de cocina, y del servicio de mesa; conoce el precio de los artículos y las cualidades, llevar muy bien las cuentas, y sirve de maître de hotel a su madre. Formada para ser un día madre de familia ella también, al dirigir la casa paterna, aprende a gobernar la suya; puede suplir en sus funciones a los criados, y lo hace siempre gustosa.” (*29)  En cuanto a su educación intelectual, lo ideal es que llegue al matrimonio sin haberla recibido, de manera que su esposo pueda ser su maestro. “¡Dichoso aquel que sea destinado a instruirla! Ella no será el profesor de su marido, sino discípulo; lejos de querer someterle a sus gustos, ella adquirirá los suyos. Valdrá más para él que si fuese sabia, y tendrá el placer de enseñárselo todo.” (*30)

Sostiene Rousseau que aunque la mujer poseyera verdaderos talentos, pretender manifestarlos envilecería los mismos, la dignidad de toda mujer está en ser ignorada y su gloria en la estimación de su marido.

(*19) Ibídem . p. 446.

(*20) Ibídem . p. 458.

(*21) Ibídem . p. 471.

(*22) Ibídem . p. 420.

(*23) Ibídem . p. 416.

(*24) Ibídem . p. 419.

(*25) Ibídem . p. 440.

(*26) Ibídem . p. 431.

(*27) Ibídem . p. 420.

(*28) Ibídem . p. 454.

(*29) Ibídem . p. 455.

(*30) Ibídem . p. 474.

VI - LA EDUCACIÓN EN LA ILUSTRACIÓN

VI. 1. La Educación de los Niños en la Pedagogía de Locke y de Rousseau

No es posible referirse a la educación de los niños sin detenerse en las figuras de John Locke y Jean Jacques Rousseau que fueron importantísimas en cuanto que fijaron las bases de la educación infantil. Ambos remarcan la importancia que la buena constitución del cuerpo tendrá en la formación integral del individuo, permitiéndole contactarse con el medio que lo circunda y relacionarse con el   mismo generándose una interrelación que deriva en aprendizaje y crecimiento.

Locke pondrá como fin próximo de las prácticas físicas el logro y el mantenimiento de un cuerpo saludable por medio de la instalación de buenos hábitos en el niño, esto constituirá la base sobre la que se edificarán el carácter y la moral. También contempla que la ‘crianza física' proporcionaría al niño el descanso y la diversión necesarios para lograr un equilibrio entre su cuerpo y su espíritu.

En Pensamientos sobre la educación (*31) se aboca a los reparos que los padres deberán tener en cuenta para educar a sus hijos de manera saludable. El principal método será el endurecimiento físico, por lo que se debe acostumbrar al niño a un cierto sufrimiento de modo que templen tanto su físico como su carácter, lo que le será de gran ayuda para lograr un dominio del cuerpo tal que le sirva como instrumento de la razón, ya que esta templanza del cuerpo es una forma progresiva de adaptación al medio.

Locke busca dar al niño una educación tanto física como intelectual y moral. Para ello, además de establecer pautas en lo referente a los cuidados corporales, se esmera en tratar con los niños de manera racional y así poder transmitirles valores y educarlos en las buenas costumbres. Propone una educación ágil e interesante, alternando el tiempo de estudio con el de distensión, realizando en este último algún ejercicio corporal ya que es importante mantener un cuerpo sano y fuerte para que pueda servir al espíritu.

En cuanto a Rousseau, le “es difícil pensar en una educación cívica que no desnaturalice la personalidad, lo cual se desprende claramente de su pensamiento: “todo es perfecto al salir de manos del hacedor de todas las cosas; todo degenera entre las manos del hombre”, porque entre la educación del hombre y la social hay un gran contraste entre lo natural y lo convenido entre las personas.” (*32) La naturaleza es la maestra en este proceso de enseñanza-aprendizaje, el hombre se va desarrollando en su interacción con la misma. Sin embargo no está solo frente a sus avatares, el papel del educador es fundamental en este proceso, ya que el destino del hombre es vivir en sociedad y para ello necesita una guía.

El pedagogo desplegará en los primeros años de vida del niño toda una ‘educación preventiva' destinada a formar buenos hábitos en el educando. Buscará ya desde que el niño nace que se desarrolle sensorialmente permitiendo que indague su medio ambiente a través del adiestramiento de sus miembros. Rousseau da gran importancia al juego como elemento de aprendizaje y de fortalecimiento del organismo, lo cual permite lograr el equilibrio necesario entre hombre y cuerpo: “Es necesario que el cuerpo tenga el rigor para obedecer el alma: un buen servidor debe ser robusto” (*33)

A diferencia de Locke, deja el saber especulativo para cuando ha crecido un poco más. En la adolescencia, que supone el despertar de la razón, se refuerza una educación de tipo más racional y se forma al muchacho “en los sentimientos sociales, de la justicia, de la bondad, así como de los problemas de la religión.” (*34)

Esta propuesta educativa está pensada para los varones, la educación de las mujeres, como se ha visto, tendrá en Rousseau un capítulo aparte. En lo que al niño pequeño se refiere, las premisas tanto de Locke como de Rousseau servirán indistintamente a niños y niñas, con estos coincidirá Josefa Amar, quien además se dedicará exclusivamente a la educación de las niñas cuando las diferencias de sexo comienzan a señalarse.

VI. 2. Educación Física de los Niños en el s. XVIII

Las palabras ‘educación física' o ‘crianza física' encierran la idea del cuidado del niño por parte de los padres, no sólo en los primeros años de vida sino incluso antes y durante el embarazo.

En el ámbito de la educación física sobresalen las figuras de Lorenzo Hervás y Panduro y Josefa Amar y Borbón en cuyas obras el ejercicio físico se encontrará entre las principales herramientas para el cuidado del cuerpo que los niños deben recibir durante sus primeros años de vida.

El primero (*35) realizó entre otros un “tratado completo de educación, al cual divide en educación física, intelectual, moral y religiosa. Para él, la educación es un arte que tiene como fin llevar los impulsos naturales del hombre hacia la virtud y la vida social.” (*36)

Estos autores se explayan sobre los distintos temas que abarca la crianza de los niños, contemplando tanto el aspecto físico como el moral e intelectual. Dan consejos a los padres y responsables de la educación de los niños para hacer de ellos personas íntegras que puedan desarrollar lo más perfectamente posible sus capacidades en la sociedad que les toca vivir. Josefa Amar en este punto, insistirá sobremanera acerca de la educación de las niñas, la cual contempla también Lorenzo Hervás y Panduro aunque él entendía, siguiendo la línea de la época, que la mujer debía ser instruida para cumplir con su función de madre y educadora de los hijos.

Ambos remarcan la necesidad de fortalecer el cuerpo de los niños desde que nacen (y trabajar también en pos de esto incluso antes del alumbramiento). Se entiende que sólo con un cuerpo fuerte y sano, cuidado desde pequeño, la persona será capaz de desarrollar más tarde las funciones mentales y espirituales, ya que un cuerpo falto de salud resulta un impedimento para cualquier empresa. El primer elemento a tener en cuenta en este proceso de fortalecimiento corporal es la contención del niño por parte de la familia, especialmente de la madre, afirmándose la importancia de los cuidados y especialmente de la crianza materna, por la que ya bogaban médicos y pedagogos.

Serán puestos de relevancia los ejercicios, la vida al aire libre, se tendrán en cuenta consideraciones sobre los distintos tipos de vestidos, alimentación, el descanso, siguiendo los lineamientos de Locke y Ballexerd, “continuando la línea temática que hace referencia a una crianza física que tendrá como destino el fortalecimiento del cuerpo mediante la libertad de movimientos, y el endurecimiento frente a los agentes externos del medio circundante.” (*37)

El juego será otro importante medio de aprendizaje y fortalecimiento físico, brindando además la distracción y el tiempo de descanso necesarios durante la actividad intelectual.

(*31) 1693.

(*32) MARTÍN NICOLÁS, Juan Carlos. “Dos antecedentes de la cultura física: Locke y   Rousseau y el orígen del concepto educación física.” I.N.C.A.F.D. Castilla y León, p. 4.

(*33) ROUSSEAU, J. J. Emilio. p. 55.

(*34) MARTÍN NICOLÁS, J. C. “Dos antecedentes …” p. 5.

(*35) 1735-1809.

(*36) MARTÍN NICOLÁS, Juan Carlos. “Sobre la aparición del concepto educación física en fuentes nacionales en la segunda mitad del siglo XVIII.” I.N.C.A.F.D. Castilla y León. p. 2.

(*37) Ibídem . p. 3.

VII - LA EDUCACIÓN FÍSICA EN EL DISCURSO DE JOSEFA AMAR Y BORBÓN

VII. 1. Sobre el Discurso

Josefa Amar se encuentra dentro de la nueva línea de pensamiento que consideraba al niño como tal, como un infante, y no como un adulto en miniatura, una versión imperfecta de persona, que debía corregirse lo antes posible, como venían siendo entendidos en tiempos anteriores. Durante los siglos XVII y XVIII se van operando cambios en la apreciación del niño, la familia se organiza entorno al infante y la niñez adquiere un valor significativo “como etapa que debe ser preservada de la ociosidad y de la inserción en el mundo del adulto.” (*38)

Marco Antonio Savín Castro, en su artículo sobre El Emilio de Rousseau cita a Gélis: “la afirmación del sentimiento de la infancia en el siglo XVIII, es decir, nuestro sentimiento de la infancia, ha de interpretarse como síntoma de una profunda transformación de las creencias y de las estructuras mentales, como signo de una mutación sin precedentes de la conciencia de la vida y del cuerpo en Occidente. A una concepción de la vida que era la de la estirpe y de la comunidad la sustituyó otra: la de la familia nuclear. A una condición en la que lo público y lo privado desempeñaban su papel en la formación del niño, siguió otra que ampliaba los derechos de la madre y sobre todo del padre sobre su hijo. Pero, en un clima de creciente individualismo, mientras que se trataba de favorecer el desarrollo total del niño, la pareja alentada por la Iglesia y por el Estado, delegó parte de sus poderes y responsabilidades en el educador. Al modelo rural siguió un modelo urbano y el deseo de tener hijos no ya para garantizar la permanencia del ciclo, sino simplemente para darles cariño y recibirlo de ellos.” (*39)

En este “clima de sensibilidad hacia la niñez como etapa necesitada de cuidados y acciones educativas específicas” (*40) Josefa Amar escribe su Discurso, siguiendo la premisa de que “empieza la educación del hombre desde que nace; antes de hablar y antes de oír, ya se instruye” (*41).

Plantea la necesidad de escribir este libro argumentando que son pocos quienes tratan sobre educación femenina y no lo hacen profundamente, y además que no existía en castellano “una obra que comprehenda los dos puntos esenciales en la educación, como son la parte física y moral” (*42).

El Discurso se divide en dos partes, que tratan la primera sobre la educación física y la segunda sobre la moral. Comienza el mismo diciendo que estas dos constituyen la ‘perfecta educación'. “La primera, por la relación que tiene con la robustez del cuerpo y sus funciones, que es de tanta importancia para el curso de la vida; y la segunda, porque se dirige a ordenar el entendimiento y las costumbres, que es el único medio de adquirir una constante y verdadera felicidad.” (*43) Así justifica su labor educativa ya que, como sentencia en el prólogo, de la educación depende la felicidad tanto pública como privada.

VII. 2. Contenidos del Discurso
VII. 2. 1. La Educación Física Para el Logro de la Salud

De la sanidad y del buen régimen del cuerpo depende la salud del organismo, y de esta depende que el individuo pueda logra la tan preciada felicidad. “Nuestra máquina está de tal suerte organizada en todas sus partes, que cuando alguna padece, las otras no pueden ejercer libremente sus funciones, y éste es uno de los motivos para que se procure y estime la salud.” (*44) Locke también inicia su obra educativa con palabras similares: “un espíritu sano en un cuerpo sano es una descripción breve pero completa de un estado feliz en este mundo” (*45).

Por ello indicará en su Discurso las prácticas necesarias desde la concepción misma, para lograr el buen desarrollo de la persona dando consejos acordes a la edad, a medida que los niños y las niñas van creciendo.

VII. 2. 2. Sobre la Concepción, el Parto y la Lactancia

Comienza su libro refiriéndose a las consideraciones que debía tener la mujer embarazada. Da consejos a padres y madres para evitar enfermedades. Recomienda un tipo determinado de alimentos para la mujer en este estado y desdeñar el alcohol. Se refiere a los ritmos en la alimentación y en el dormir, pide que no utilicen cotillas y enumera los efectos adversos que producen en la madre y el niño, citando a Mr. Alphonse le Roy.

En los próximos dos capítulos trata sobre el parto y, citando a Ballexferd, recomienda el parto natural dejando la intervención humana sólo para aquellos casos ‘extraordinarios' que así lo requieran, señalando además que es perjudicial adelantarlo.

También se refiere a la lactancia. En aquella época se aconsejaba a las madres no amamantar a sus hijos durante los tres primeros días de nacidos, ya que existía la creencia de que el calostro era nocivo para una buena digestión. Era importante que las madres amamantasen a sus niños ya que se suponía que a través de la leche la madre transmitía, además de los nutrientes necesarios para el buen desarrollo del niño, características de personalidad. Se creía además que la leche les resultaba más beneficiosa a los niños que a las niñas. Era primordial entonces, que si la madre no podía proporcionar el alimento suficiente se buscase una buena aya, con la personalidad y el temperamento adecuados, que pudiera igualmente transmitir buenas cualidades a los recién nacidos.

Se presentaban muchos casos de madres que preferían que una nodriza nutriera a sus hijos a pesar de tener todas las posibilidades físicas para hacerlo ellas mismas. Los ilustrados se manifiestan contra esta costumbre que se iba volviendo cada vez más común, exponiendo los beneficios que derivan de la crianza materna. En esta línea, Rousseau habla de la importancia del vínculo de amor entre la madre y el hijo, que se refuerza con el amamantamiento, vínculo que es base de la estabilidad de la familia y demanda a las madres ser ejemplo impidiendo que dicho vínculo se rompa con la ‘madre de leche'. Josefa Amar también llama la atención a las madres recordándoles que ‘por naturaleza' están llamadas a criar ellas a sus hijos: “El mismo Criador, que por su sabia providencia ha dispuesto que la mujer concibiese y pariese, le ha dado los medios e instrumentos para alimentar su prole sin que en este punto se advierta la menor diferencia entre una mujer de baja esfera y la señora más ilustre y distinguida. Si consideramos que ésta ha sido una máxima inviolable de todas las naciones, se conocerá su respetable origen.” (*46)

Pero como contempla también la posibilidad de la necesidad de un ama, advierte sobre las características que autores admirables dicen que esta deberá tener, tanto física como moralmente. Se refiere también a las ‘calidades' de la leche y a cómo mejorarlas. Todo esto teniendo en cuenta que la salud de la criatura dependerá del régimen de vida de las mujeres que la amamantan.

VII. 2. 3. Cuidados Físicos para el Niño de Pecho

En el capítulo IV habla sobre los cuidados del niño de pecho. Se manifiesta contraria a la costumbre de fajar a los niños, perjudicial para ellos y cómoda para las amas ya que así los niños no pueden moverse. Ésta era una costumbre muy arraigada, en la que se ponía al niño en posición fetal fajándolo con vendas largas a una tabla lisa. También se le ataba la cabeza con un círculo para que el cráneo tomara forma alargada. “Los brazos se liberaban en general después de tres o cuatro semanas de vida, el cuerpo entero entre los nueve meses y el año.” (*47)

Rousseau denunciaba esta práctica: “Apenas ha salido el niño del vientre de su madre, y apenas disfruta la facultad de mover y extender sus miembros, cuando le ponen nuevas ataduras. Le fajan, le acuestan con la cabeza fija, estiradas las piernas y colgando los brazos; le envuelven con vendas y fajas de todo género, que no dejan mudar de situación; y no es poca dicha si no le han apretado de manera que le estorben la respiración” (*48). Proponía, por el contrario, que lo dejen “dilatar sus miembros para sacarlos del entorpecimiento en que han estado tanto tiempo recogidos en un envoltorio.” (*49)

En los capítulos siguientes Josefa Amar recomienda, fundamentándose en distintos autores, someter a los niños a baños fríos, a la exposición al aire libre, a fríos moderados, a no demasiada luz ni calor, proporcionarles fricciones con aceite, no apresurarse a enseñarles a andar y no utilizar andadores. Habla sobre la dentición y la debilidad que sufren en ese momento. Se refiere también al período de destete, que normalmente se realizaba untando los pezones con mostaza cuando al niño le salín los dientes.

En el capítulo VI del libro I discurre sobre las distintas enfermedades de los niños, recomendando tratamientos para cada una de ellas.

VII. 2. 4. El Cuidado de las Niñas

Recién en el séptimo capítulo del libro I, en el que se refiere a los vestidos, hace una distinción entre niños y niñas ya que “es ésta una de las señales peculiares a cada uno.” (*50) Ma. Victoria López-Cordón señala aquí (en nota al pie) la influencia de Locke, que establece también la diferencia entre los dos sexos sólo cuando se refiere a la vestimenta.

Al entrar en este tema, Josefa Amar aprovecha nuevamente para manifestarse en contra de la utilización de las cotillas, y de todo aquello que comprima el cuerpo.

De los vestidos de las niñas dice que no han de ser ricos, por un lado para evitar el daño moral que esto les provoca al hacerles valorarlos en demasía y por el otro para que las niñas puedan jugar libremente y así desarrollarse, cosa que no podrían realizar si, de otro modo, tuviesen que estar todo el tiempo preocupándose por mantenerlos impecables.

Invita a realizar actividades por la mañana temprano, cita a Doña Oliva de Sabuco, que recomienda gozar “de respirar el aire limpio y fresco de la mañana y aurora cuando viene huyendo de los rayos del sol antes que salga […] saliéndote al campo muy de mañana […]   y en el dicho campo hacer un moderado ejercicio.” (*51)

Para poder hacer esto las niñas deberán acostarse temprano, de manera de tener un sueño largo, que les permita reponer las fuerzas que han consumido durante el día. Además da recomendaciones acerca de como deben ser la cama y las compañías.

El hábito de madrugar hace más saludable a las niñas, y les permite incorporar otros, como por ejemplo el evacuar todas las mañanas, en orden tanto de prevenir enfermedades como de disciplinarse. En las distintas actividades que se proponen, los dos aspectos, el físico y el moral, van siempre ligados.

Finaliza esta primera parte recomendando mantener a las niñas siempre con la imaginación activa “y que puedan alternar inocentemente sus diversiones.” (*52)

VII. 2. 5. La Educación Moral

Josefa Amar entendía la necesidad de una educación física para el mantenimiento de la salud y de la robustez del cuerpo. La educación moral, de la que trata en la parte segunda de su Discurso implica una educación del intelecto que permita el correcto accionar de cada uno en la sociedad y a raíz de esto, el logro de la felicidad.

Por sobre todas las cosas se educa con el ejemplo. Por eso sostiene que lo mejor para las niñas es no separarse de sus madres, ya que éstas son el modelo más fuerte que poseen. De ahí, entre otras, la importancia de los mayores en el cuidado de sus costumbres. Las ‘lecciones mudas' de la economía, la modestia y la dedicación al hogar y a su marido, son las mejores que una madre puede dar a sus hijas.

Dentro de lo que se les debe enseñar, pone énfasis en el respeto y la obediencia a los padres, ya que estos dos elementos constituyen la base para que pueda de hecho existir una buena educación.

Al inicio se ocupa de la primera infancia, y como en esta edad los niños no entienden todavía las palabras habla de la importancia de las expresiones y se refiere a la educación por el gesto del semblante.

Esto es tan importante que aún cuando los niños estuvieran capacitados para comprender las palabras, estas deberían ir siempre acompañadas por gestos, que dicen mucho más. Incluso en ocasiones en que las palabras perturbarían demasiado, como en el caso de un reto en público, los gestos y la mirada lograrán el mismo efecto con suma eficacia. Esto último se recomienda especialmente en la educación de las niñas, para quienes “la vergüenza es prenda recomendable […] que conviene fomentarla y mantenerla a cualquier precio.” (*53)

En esta segunda parte se refiere también a la importancia del tiempo bien distribuido y vuelve a plantear la necesidad de contemplar momentos de juegos junto con los de rezo y estudio.

En cuanto a las tareas propias de las mujeres recomienda que cada niña se dedique a lo que tiene más afinidad, por ejemplo la música, el dibujo, el baile, etc.

VII. 3. Propuestas Pedagógicas en la Obra de Josefa Amar y Borbón
VII. 3. 1. La Curiosidad como Motor del Aprendizaje

La ‘curiosidad' de las mujeres está lejos de ser considerada una virtud, sin embargo Josefa Amar encuentra en ella la manifestación del deseo de conocimiento.

Fuertemente influenciada por Locke y Fenelon, a quienes cita, Josefa descubre en las preguntas de las niñas la disponibilidad para que se dé el proceso de enseñanza-aprendizaje. Las mismas proporcionan el momento propicio para transmitir conocimientos, enseñanzas de moral, etc. Cuando un niño pregunta está dispuesto a aprender, por ello debe aprovecharse cada instante tanto para instruirlo en lo que le conviene como para conocer las inclinaciones del pequeño, conforme fueren las preguntas. Este es el único medio que los niños pequeños poseen para cultivar su entendimiento, de ahí la importancia de no reprimirlos y no tratarlos como impertinentes pues dejarían de preguntar.

A este respecto debe señalarse que Rousseau, pese a que tenía en cuenta todos estos aspectos, apareciendo también en él esta idea de la curiosidad como manifestando el deseo de saber, les niega esta posibilidad a las mujeres: “Si no se les debe permitir a los jóvenes preguntas indiscretas, con mucha más razón debe prohibírseles a las jóvenes, en las que la curiosidad satisfecha o mal eludida, tiene una consecuencia distinta…” (*54) y propone por el contrario convertir las conversaciones con las muchachas en verdaderas lecciones de moral: “sin soportar sus interrogantes, yo quisiera que se las interrogase mucho a ellas mismas, que se tuviese cuidado de hacerlas conversar, que se las halagase para ejercitarlas a hablar fácilmente, para hacerlas vivas en la respuesta, para desliarles el espíritu y la lengua, mientras esto se pudiera hacer sin peligro. Estas conversaciones siempre desviadas en alegría, pero manejadas con arte y bien dirigidas, constituirían un entretenimiento encantador para esta edad, y podrían llevar a los corazones inocentes de estas jóvenes las primeras y pueda ser que las más útiles lecciones de moral que ellas tomarán en su vida, enseñándoles, bajo el atractivo del placer y de la variedad, a qué cualidades conceden verdaderamente su estimación los hombres, y en qué consiste la gloria y la felicidad de una mujer honrada.” (*55)

VII. 3. 2.  El Ejemplo como Elemento Pedagógico

Otro punto importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje es el papel educativo del ejemplo. Como la madre es el modelo de las hijas, es especialmente en ella en quien recae la obligación de transmitirles buenos ejemplos, pues todo lo que estas observen en aquella les quedará grabado para siempre.

Josefa Amar llama a éstas ‘lecciones mudas' y sostiene son las más importantes. Se manifiesta en contra de “una educación fundada en preceptos secos y rígidos que instruye poco, y hace aborrecible la sujeción” (*56). Observa como las niñas cuya madre se la pasa de visita y no se ocupa de su casa, por más que tenga buenos preceptores, cuando ya no se vean sometidas a la autoridad de estos, seguirán seguramente el ejemplo que su madre les ha dado con su obrar. Por ello, poniendo como ejemplo las lecciones de Doña Luisa de Padilla, dice: “tan persuadida estaba esta señora del influjo que tiene sobre las hijas la conducta y calidades de la madre, que instruyendo a su hijo en las circunstancias que debía mirar para la elección de mujer, le dice: «la primera información para casaros, sabida la igualdad de la sangre que importa mucho, sea de la virtud, valor y talento que hubiere en la madre de la persona en quien pusieres los ojos; porque casi siempre lo comunican a las hijas: y si estas partes tuviere la que buscáis, no reparéis en dote, etc».” (*57)

Sobre los preceptores, como así también los criados y todos aquellos con quienes tratarán los niños, debe asegurarse que observen una correcta conducta para que no malogren una buena educación de los padres, ya que los niños están atentos a todo.

VII. 3. 3. Importancia del Estímulo en la Enseñanza

Influenciada por Locke quien ya había señalado esta importancia en el ámbito educativo, Josefa vuelve sobre este punto pero refiriéndose específicamente a la educación de las mujeres. Ya en su Discurso en defensa… reprochaba a los hombres (que eran los responsables de la educación) de que no hubiera “un establecimiento público destinado para la instrucción de las mugeres, ni premio alguno que las aliente a esta empresa” . (*58)

Marca las diferencias entre las posibilidades con las que hombres y mujeres se encuentran ya desde niños. Aquellos oyen desde antes de aprender a leer que existen Universidades, Colegios, empleos para los que estudien, en cambio la mujer que quiera instruirse deberá hacerlo por sí misma, por la conveniencia que a ella le resulta “pues sabe que no puede aspirar a ninguna recompensa.” (*59)

En este contexto instiga a los Señores de la Junta General de la Real Sociedad Económica Matritense: “Señalen premios, y estímulos a las mugeres aplicadas y laboriosas: sea uno admitirlas a la Sociedad, y entonces es natural que procuren merecerlo. Mientras no se haga así, y se las considere como un miembro podrido, o separado del cuerpo Social, ¿qué progresos pueden hacer?” (*60)

El premio, dice “es el estímulo más universal y poderoso que se conoce para mover todas nuestras acciones” (*61), de ahí la necesidad de implementarlo y darle algún lugar en la sociedad a aquellas mujeres que quieren dedicarse seriamente al estudio.

(*38) MARTÍN NICOLÁS, J. C. El ejercicio físico… p. 403. (*37)

(*39) SAVÍN CASTRO, M. A. Op. Cit.

(*40) MARTÍN NICOLÁS, J. C. El ejercicio físico… p. 403.

(*41) ROUSSEAU, Jean Jacques. “Emilio”. en SAVÍN CASTRO, M. A. Op. Cit.

(*42) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso. p.60

(*43) Ibídem . p.75.

(*44) Ibídem . p.79.

(*45) Locke, J. Pensamientos sobre la educación. Akal. Madrid. p. 31. En MARTÍN NICOLÁS, J. C. “Dos antecedentes …” p. 2.

(*46) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso. p.91

(*47) SAVÍN CASTRO, M. A. Op. Cit.

(*48) ROUSSEAU, Jean Jacques. “Emilio”. En Ibídem .

(*49) Ibídem .

(*50) AMAR Y BORBÓN, Josefa, Discurso p. 125.

(*51) DE SABUCO, Oliva. Nueva filosofía de la naturaleza del hombre . En AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso pp. 130-131.

(*52) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso p. 132.

(*53) Ibídem .p. 142.

(*54) ROUSSEAU, Jean Jaques. Emilio p. 434.

(*55) Ibídem .

(*56) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso p. 138.

(*57) Ibídem . (Nota de la autora: Doña Luisa de Padilla. Nobleza virtuosa. fol 64).

(*58) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso en defensa del talento de las mugeres… Pasaje 1°.

(*59) Ibídem . Pasaje 16°.

(*60) Ibídem . Pasaje 23°.

(*61) AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso p. 66.

VIII - CONCLUSIÓN

Como se ha visto, la situación de la mujer en la época ilustrada era complicada. No sólo no eran tenidas en cuenta por los hombres sino que ellas se perjudicaban a sí mismas ya que no les era atrayente el estudio ni el ejercicio, actividades estas que no articulaban con la frivolidad de la vida que llevaban. Absolutamente volcadas hacia el exterior, pendientes de la moda y las vanidades, las mujeres abandonaban sus casas y sus hijos para pasárselas de feria y visitas.

Esto sin duda produjo un desorden social y se planteó la necesidad de modificar estas costumbres tan nocivas para el Estado. Pensadores ilustrados trabajaron en función de la educación de las mujeres y accedieron a que mujeres también ilustradas cooperaran con ellos en esta tarea, tal es el caso de Josefa Amar y Borbón.

Los planteos que se evidencian en los escritos de Josefa nos muestran claramente las situaciones que debían modificarse y cómo. La clave estaba en la educación, pero para educar a las mujeres primero debía modificarse el pensamiento que acerca de ellas se tenía y convencerse de que las mismas poseían la capacidad de ilustrarse. Josefa lo demuestra haciendo una larga lista de mujeres valiosas, pero sobre todo lo manifiesta en su persona.

Sin duda hay puntos de encuentro entre la obra de Josefa Amar y el pensamiento de Rousseau, pero no debe dejar de señalarse el abismo existente entre ambos en cuanto a la concepción y al papel de la mujer en la sociedad se refiere. Es cierto que Rousseau boga por una educación de la mujer que le permita capacitarse para que su marido pueda dialogar con ella, pero nada más, la educación de la mujer dice, debe ser siempre en función del hombre, las verdades abstractas están fuera de su alcance.

Josefa Amar demuestra en sus escritos y encarna en su persona ese ideal de mujer que puede cumplir tanto con sus obligaciones de madre y esposa y cultivar así mismo su entendimiento, ilustrarse, cosa que para Rousseau era prácticamente imposible.

Dentro de la propuesta educativa de Josefa Amar debo rescatar, como puntos que más me interesaron:

•  El objetivo claro de la educación física, como fundamento del logro de la salud, que conlleva a la felicidad.

•  La importancia de la libertad del movimiento en los niños, los juegos, etc. con los consejos que Josefa da sobre cómo facilitarles los mismos a los niños y la relación directa que esto tiene con su desarrollo como personas.

•  La interrelación entre lo físico y lo moral. La forma en que Josefa aprovecha, por ejemplo en la primera parte de su libro (que trata sobre el cuidado físico) para insistir en las implicancias morales que cada tema conlleva, y cómo vuelve una y otra vez en la segunda parte, insistiendo sobre temas de salud.

•  Las propuestas pedagógicas que se marcaron en el punto VI. 3, especialmente la valoración de la curiosidad de las niñas como oportunidad de aprendizaje y el énfasis puesto en el ejemplo de los adultos en este proceso de enseñanza-aprendizaje, remarcando la importancia de las ‘lecciones mudas'.

•  La defensa de mayores posibilidades para las mujeres, basada en su convicción de la igualdad de ambos sexos. Y la claridad con que los problemas y las posibles soluciones son planteadas.

Personalmente me resultó muy edificante y grato encontrarme con estas obras y con una personalidad tan rica, fuerte y coherente como la de Josefa Amar y Borbón.

LEDA PILELLO

IX - BIBLIOGRAFÍA

Textos Fuentes

•  AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso en defensa del talento de las mugeres y de su aptitud para el gobierno, y otros cargos en que se emplean los hombres . Edición de Carmen Chaves Tesser (basada en la versión publicada en Memorial Literario VIII, No. 32 [Agosto de 1876]: 400-430), publicada en Dieciocho 3.2 (1980): 144-159.

•  AMAR Y BORBÓN, Josefa. Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres . Edición de Ma. Victoria López-Cordón. Ediciones Cátedra. Instituto de la Mujer. s/f.

•  ROUSSEAU, Jean Jacques, Emilio, Edaf, Madrid, 1985.

Bibliografía Específica

•  MARTÍN NICOLÁS, Juan Carlos. El ejercicio físico y la educación física en la segunda mitad del siglo XVIII: La obra de Gaspar Melchor de Jovellanos . Universidad de León, 1996.

Bibliografía General

•  ANDERSON, Bonnie S. y ZINSSER, Judith P. Historia de las Mujeres: Una historia propia , Volumen 2, Editorial Crítica, 1992 (Título original: A History of their own. Women in Europe from Prehistory to the Present : vol. II, Harper and Row, Publishers, Nueva York, 1988. Traducción castellana de Beatriz Villacañas).

Artículos

•  MARTÍN NICOLÁS, Juan Carlos, “Dos antecedentes de la cultura física: Locke y   Rousseau y el orígen del concepto educación física.” I.N.C.A.F.D. Castilla y León.

•  MARTÍN NICOLÁS, Juan Carlos, “Sobre la aparición del concepto educación física en fuentes nacionales en la segunda mitad del siglo XVIII.” I.N.C.A.F.D. Castilla y León.

Artículos en Internet

•  ANÓNIMO. “Josefa Amar y Borbón como figura de la Ilustración”. Edición On-line.

•  ANÓNIMO. “Juan Jacobo Rousseau Y ‘El Emilio'”. Universidad Abierta EVARISTO VELASCO ÁLVAREZ. Edición On-line.

•  FAVARETTO, João Batista. “Emílio e Sofia, uma sociedade perfeita”. Seminário sobre a primeira parte do Livro V de "Emílio ou Da Educação" de Jean Jacques Rousseau. Tópicos Especiais de Filosofia Política I. Professor: Dr. José Oscar de Almeida Marques. UNIVERSIDADE ESTADUAL DE CAMPINAS INSTITUTO DE FILOSOFIA E CIÊNCIAS HUMANAS. 2000. Edición On-line.

•  SAVÍN CASTRO, Marco Antonio, “El Emilio o el perfil del ciudadano moderno, una percepción del papel transformador de la educación y su implicación en los procesos de enseñanza.” Benemérita Escuela Normal Urbana “Profr. Domingo Carballo Félix”. La Paz, B.C.S. Edición On-line.